Casarse en octubre es una tendencia al alza y que durante estos últimos años está cada vez más presente en las agendas de los novios que quieren una boda más económica de lo normal en verano y aprovechando ventajas y oportunidades que solo se dan en esta época del año.
Otoño suele ser una excelente opción para los que no quieren tener que pelear por fechas en temporada alta, ya que desde mayo hasta septiembre escoger fechas para casarse suele ser misión imposible, sobre todo de un año para otro. Esto no ocurre en otoño -y mucho menos en invierno-, y es que, en temporada media, la cual va desde octubre hasta casi diciembre, el abanico de oportunidades es mucho más amplio.
Sin embargo, casarse en octubre tiene sus riesgos. ¿Por ejemplo? el tiempo meteorológico, menos posibilidades de poder llevar vestidos cortos y veraniegos que suelen dar un toque muy vistoso… pero manejando bien estas variables, una boda en octubre es todo un acierto. Por ejemplo, celebrar la boda en una localidad costera y sobre todo mediterránea es sinónimo de buen tiempo casi asegurado. Y es que, a diferencia de ciudades de interior, en la costa el buen tiempo suele predominar hasta la llegada del invierno, y casarse en otoño suele ser incluso mejor que celebrar una boda en agosto, por ejemplo. Pero ojo, porque donde realmente se nota la diferencia, es en puntos como estos:
Reservar la fecha de boda en octubre es una estupenda forma de ahorrar y no tener que mirar al frío del invierno para organizar el día más importante de vuestras vidas. Octubre suele ofrecer un abanico de reservas amplio y también precios mejorados respecto a la temporada alta de primavera o verano. Yendo más allá, los restaurantes y salones de boda suelen ofrecer mejores ofertas en menús y en las reservas, lo que se traduce en una genial idea si lo que queremos es organizar la boda y ahorrar todo lo posible, sin tener que escatimar demasiado en gastos.
Ya sea una boda religiosa o civil, está claro que octubre es un mes en el cual suele haber alta disponibilidad de fechas para celebrar la boda donde quieras. Mientras que en mayo o en junio la lista de espera puede ser de incluso varios años, en octubre se puede reservar incluso con solo unos meses de antelación, ideal para los que no necesitan tanta parafernalia ni tanto tiempo de preparación.
Reservar la fecha de la boda en primavera o pleno verano implica también poner en cierto compromiso a los invitados que tienen sus vacaciones planeadas por esas fechas, o que no pueden solicitar vacaciones o días libres por ser temporada alta en sus trabajos. Esto en otoño y más concretamente en octubre no pasa, ya que con el otoño bien entrado, la posibilidad de escoger vacaciones y de tener mayor libertad para asistir incluso un par de días es mucho más sencilla y menos comprometida para los invitados.
Fuente: Bodanovia
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